Terapia de duelo en Donostia-San Sebastián

El duelo es un proceso natural que a veces puede dificultar el desarrollo de la vida diaria y el bienestar emocional. En Argitan Psicología se ofrece un acompañamiento terapéutico especializado para transitar la ausencia, facilitando la adaptación a la nueva realidad y permitiendo integrar el recuerdo con serenidad

Etapas

  • Negación

    Es la primera reacción ante la pérdida, donde la persona puede tener dificultades para aceptar lo ocurrido, sintiendo incredulidad o shock.

  • Ira/Rabia

    A medida que la realidad de la pérdida comienza a ser asimilada, puede surgir enfado o frustración, dirigido hacia uno mismo, hacia otros, o incluso hacia la situación.

  • Negociación

    En esta etapa, la persona puede intentar hacer acuerdos o "negociar" en un intento de cambiar la situación, como reflexiones internas del tipo "si hubiera hecho algo diferente".

  • Tristeza

    Aquí, la tristeza profunda y el vacío emocional predominan, reconociendo la realidad de la pérdida. Es una etapa de introspección y dolor emocional.

  • Aceptación

    En esta última etapa, la persona comienza a aceptar la pérdida y a encontrar formas de seguir adelante con su vida, aunque el dolor persista.

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Síntomas

  • Lloras sin saber muy bien por qué, incluso en momentos aparentemente tranquilos. No es debilidad ni exageración: es la respuesta natural del cuerpo ante una pérdida.

    La tristeza del duelo no avisa, puede aparecer en cualquier momento del día.

  • Te levantas con sensación de cansancio aunque hayas dormido, además de sentir el cuerpo pesado o notar que las tareas más simples requieren un esfuerzo desproporcionado.

    El duelo consume energía de forma silenciosa: procesar el dolor emocional agota el cuerpo igual que una enfermedad física.

  • Una sensación de intranquilidad que no desaparece, pensamientos que dan vueltas, o una angustia difusa que no sabes bien a qué atribuir.

    Es habitual sentir miedo al futuro o a seguir viviendo "sin" esa persona o esa etapa. El duelo y la ansiedad van muy a menudo de la mano.

  • Olvidarte de comer, no sentir hambre aunque no hayas comido en horas, o al contrario, buscar en la comida un alivio al malestar. Son dos respuestas muy distintas pero igual de frecuentes.

    El cuerpo refleja el impacto del duelo también a través de la relación con la comida.