Terapia para la autoestima y autoconcepto en Donostia

¿Te reconoces en alguna de estas situaciones?

A veces sientes que, por mucho que hagas, nunca es suficiente

Te esfuerzas, intentas hacerlo bien y probablemente los demás incluso reconozcan tus capacidades. Sin embargo, tú encuentras rápidamente aquello que podrías haber hecho mejor.

Consigues algo y enseguida piensas en lo que falta. Terminas una tarea y te quedas pensando en el error. Recibes un reconocimiento, pero te cuesta creer que realmente lo merezcas.

Es como si siempre hubiera algo que demostrar.

Te comparas con los demás y casi siempre sales perdiendo

Miras a otras personas y parece que todo les resulta más fácil: tienen más seguridad, toman mejores decisiones, avanzan más o saben desenvolverse mejor.

Aunque racionalmente sabes que estás comparando tu realidad con una parte de la vida de los demás, resulta difícil dejar de hacerlo.

Y poco a poco empiezas a preguntarte:

“¿Qué me pasa a mí?”

Te cuesta confiar en tu propio criterio

Puedes darle muchas vueltas a una decisión que para otras personas parecería sencilla.

Preguntas qué harían los demás, buscas confirmación, repasas mentalmente las diferentes posibilidades y, aun después de decidir, continúas preguntándote si has elegido bien.

A veces no es que no sepas qué quieres.
Es que te cuesta confiar en que lo que tú quieres también es válido.

Te cuesta decir que no

Aceptas cosas que realmente no quieres hacer. Te adaptas, cedes o evitas expresar lo que necesitas porque anticipas que la otra persona puede enfadarse, decepcionarse o pensar mal de ti.

Después puedes sentirte frustrado/a contigo mismo/a.

Sabes que deberías poner límites, pero cuando llega el momento aparece otra pregunta:

“¿Y si dejo de gustarle?”

Necesitas sentir que los demás están bien contigo

Una respuesta más fría de lo habitual, un mensaje que tarda en llegar o un comentario que interpretas de determinada manera puede hacerte darle muchas vueltas a lo ocurrido.

Quizá sabes que probablemente no significa nada, pero tu cabeza empieza a buscar explicaciones.

“¿He hecho algo mal?”

Y necesitas volver a sentir que todo está bien para poder quedarte tranquilo/a.

Te cuesta aceptar tus errores

Cometer un error no siempre se queda en:

“Me he equivocado.”

A veces se convierte en:

“No debería haberlo hecho.”
“Qué torpe soy.”
“Siempre hago lo mismo.”
“Los demás lo harían mejor.”

El problema no es únicamente el error.
Es lo que empiezas a decirte sobre ti mismo/a después de cometerlo.

Si sientes que te preocupa, es el momento

Cuando esta forma de verte empieza a afectar a tu vida

No siempre es fácil relacionar lo que sientes contigo mismo/a con las dificultades que aparecen en tu día a día.

¿Cuántas de las siguientes afirmaciones conectan con lo que te ocurre?:

En tus relaciones

Te preocupa demasiado decepcionar a los demás, te cuesta poner límites o necesitas sentir constantemente que te valoran.

En el trabajo o los estudios

Te exiges mucho, tienes miedo a equivocarte o sientes que tus logros nunca terminan de ser suficientes.

Al tomar decisiones

Dudas de ti mismo/a y necesitas consultar o recibir aprobación antes de confiar en tu propio criterio.

En tu relación de pareja

Puede aparecer miedo a perder al otro, dependencia emocional, dificultad para expresar tus necesidades o la sensación de que tienes que hacer méritos para ser querido/a.

Contigo mismo/a

Te resulta mucho más fácil reconocer tus defectos que tus cualidades y puedes hablarte de una manera que nunca utilizarías con alguien a quien quieres.

No se trata de sentirte seguro/a todo el tiempo. Se trata de poder dudar, equivocarte o decir que no sin sentir que por ello vales menos.

Porque lo importante es dar ese primer paso, reserva una primera cita gratuita

Síntomas principales

Principales mitos

La baja autoestima puede esconderse detrás de personas aparentemente seguras, perfeccionistas o muy activas socialmente.

Alguien que necesita aprobación constante, que no sabe decir que no o que se exige demasiado a sí mismo también puede estar luchando con su autoestima, aunque desde fuera parezca todo lo contrario.

La persona tímida tiene baja autoestima

La autoestima o la tienes o no la tienes

La autoestima no es un rasgo de personalidad fijo ni genético. Se construye a lo largo de la vida a través de las experiencias, las relaciones y el entorno.

Esto significa que, aunque hayas crecido con una imagen negativa de ti mismo, es posible trabajarla y cambiarla. No estás condenado a sentirte así para siempre.

Con pensar en positivo y repetir afirmaciones es suficiente para mejorar la autoestima

Forzarse a "pensar en positivo" cuando uno se siente mal puede generar más frustración, no menos. La autoestima se trabaja desde adentro, entendiendo de dónde vienen las creencias negativas sobre uno mismo.

Las frases motivadoras pueden ser un apoyo, pero no reemplazan el trabajo emocional real que se necesita hacer